La mayoría de los procesos de las enfermedades, las lesiones en los tejidos y los procedimientos quirúrgicos influyen en gran medida en el estado fisiológico de los líquidos y electrolitos en el organismo. Por ello la enfermera debe saber actuar ante cualquier trastorno de líquidos y electrolitos.
La fluidoterapia endovenosa tiene por objeto primordial mantener o restaurar el equilibrio hidroelectrolítico mediante la reposición del volumen de agua corporal, volumen plasmático o solutos como el sodio y el potasio.
Nuestro organismo mantiene constante el volumen y la composición de los líquidos corporales. Cuando se producen perturbaciones graves en este equilibrio, es necesario establecer una terapia farmacológica mediante fluidoterapia.
Actualmente en el comercio existen muchas soluciones ya preparadas para la reposición de déficit de líquidos.
En función de su distribución corporal, las soluciones intravenosas utilizadas en fluidoterapia pueden ser clasificadas en:
Soluciones coloidales: cuando el volumen plasmático es amenazado de forma crítica.
Soluciones cristaloides: cuando el volumen plasmático se encuentra contraído como resultado de la simple pérdida de líquidos y electrolitos.
Las soluciones coloides resultan más eficaces para el tratamiento de estos desequilibrios.
